
Después de dos días de viajar (o intentar viajar) fue bueno poder finalmente pisar el suelo Argentino. Después de pasar el puesto de inmigraciones más eficiente que jamás haya visto y pasar por la locura del Free Shop, agarré mis valijas y salí a buscar un cajero automático. El primero que intenté (HSBC) no tenía dinero. Seguí intentando con montos cada vez menores hasta que finalmente me dio unos 4 dólares, supuse que no me serviría de mucho de todas maneras. Después de dar vueltas algo más de cinco minutos encontré un segundo cajero. Por mala suerte el botón de “aceptar” estaba roto, así que no había manera de decirle que pasara a la siguiente pantalla. Una mujer de Informaciones no pude ser más amable y me guió en un tercer (y esta vez más afortunado) intento de extraer dinero de un cajero automático.
Después fui al puesto de taxis. Rechacé todas las ofertas en el camino, queriendo conseguir uno legal. El hombre en el puesto de taxis oficiales me indicó un hombre parado a unos metros que fumaba un cigarrillo. “El te lleva”, me dijo. Caminando al estilo “yo soy el amo y señor de este país” me dijo que tenía el auto estacionado “por ahí”, señalando con su mano erráticamente. Siguiendo el consejo de un amigo, me pareció que estaba bien y lo seguí. Buena decisión. Marcando un record de velocidad me llevó la ciudad en unos 20 minutos. “Los autos fueron hechos para ser manejados” dijo y pasaba como si nada al resto de los autos que circulaban por la autopista, mientras fumaba un cigarrillo y en la radio se escuchaba el tema de Mika “Love Today”. “Me encanta esta canción, no paraba de decirme, mientras repicaba su mano al ritmo de la canción.
Llegamos a donde me quedaría (el departamento de un colega) y me duché rápido antes de salir a dar una vuelta con otra colega – Carolin. Ella y yo vimos prácticamente todo lo que se podía ver (en el siguiente orden y con fotos):
La Casa Rosada (donde vive el presidente)

San Telmo (donde pasean todos los extranjeros. Estos dos estuvieron posando toda la tarde)

Caminito (El viejo Puerto de la ciudad, donde la gente pintaba sus casas con la pintura que sobraba de los barcos).

La tumba de Evita Perón

Recoleta (una plaza preciosa con una feria de artesanos y música cerca del centro de la ciudad)
Buenos Aires es increíblemente internacional, el equilibrio perfecto entre el encanto sudamericano y la cultura europea. Hay muy pocas cadenas estadounidenses – solamente Levi´s, McDonalds y Burger King están por todos lados (los carteles de BK dicen “Los Angeles”) y no hay ni un solo Starbucks, nada más lejano de Shanghai. Hay oficiales de policía por TODOS LADOS vigilando el cumplimiento de leyes que no son realmente conocidas (como estacionar sobre la mano izquierda de la calle. Oops!), los taxis y colectivos funcionan a gas natural (muy limpio) y todos son amigables y amables, en particular a la hora de dar instrucciones para llegar con el auto a un cierto lugar. Ah, y también tienen el helado más rico que jamás haya probado, sin mencionar sándwiches enormes que consisten literalmente de un pedazo de carne con algunos tomates en una baguette grande. ¡También hay tango por todos lados! Estaba exhausto al final del día y me fui a dormir antes de las 10 – un record para mí. Me levanté a las 6:30 esta mañana para ir a correr (aunque me perdí un poco) y ahora estoy yendo a visitar un equipo. ¡Hasta ahora todo buenísimo!